A veces juego al lector arqueólogo buscando alguna métrica desconocida, digna de ser leída. Pero sólo encuentro ruinas. Al leer la cuasi lenista pero bien intencionada EntorNos, me encuentro con “Nick, el poeta Dark”. El nombre y auto adjetivo son motivo suficiente para propinarle una golpiza a “Nick, el poeta Dark”, pero lo verdaderamente insoportable esta entre Nick y Dark; así es, me refiero a la parte de poeta (el poeta). Cualquiera (y yo me incluyo como un cualquiera) puede jugar a las rimas, pero igualar un inocente juego de escribir en verso con la tarea de El poeta (y compararse, por nombrarse como tal,) es –en lo personal- repugnante. En fin, no me siento ni muy poeta ni muy Dark, pero el buen Nicky me ha inspirado algunas cuantas palabras (Machado, Mallarmé; perdónenme):
Lo titulo: versos y contra versos versus Nick, el poeta Dark

Busca y abusa

Creyendo Ser

Entre palabras

(Y líneas)

Ser nombrado poeta

Mártir del verbo

(Pero es él,

El verbo,

El mártir)

Desconoce (y no admite)

Aquella burla socarrona

Diluida en la creencia mamona:

“soy artista, no me entienden”

Un ja, ja, y ja

Merece la maricona prosa

De un preso

(Recluso)

De un pretencioso mundo oscuro

Se cree Neruda, se cree poeta

Se cree mejor que Neruda

(Artificioso artista negado

Otro poeta dark…)

“Me llaman Nick, el poeta dark”

Y los darketos se enfurecen

Los góticos se desentienden

-No es mi raza

-Ni de mi camada

Sólo otro estúpido

Creyendo ser poeta

Engendrando cacofonías

Perdonalo Cernuda

No sabe lo que hace